Fernando Delgado Lallemand
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Vida Personal:

Fernando Delgado Lallemand (1939-2015) fue un médico gaditano conocido principalmente por su servicio sanitario al frente de los Laboratorios Lallemand.

Fue un gaditano de pura cepa, aunque realmente naciese en Santa Isabel de Fernando Poo, hoy Malabo, en la Guinea Ecuatorial.

A los 3 años de edad llegó a la ciudad que le vio crecer junto a sus seis hermanos. 

En 1966 obtuvo la licenciatura de medicina, en la Facultad de Medicina de Cádiz, pese a que su trayectoria académica se vio interrumpida un par de años por el servicio militar prestado en Melilla.

En 1968 obtuvo la especialidad en Análisis Clínicos (Hospital La Paz) y Hematología (Fundación Jimenez Díaz) en Madrid, donde conocería a la que fue su esposa durante 47 años.

Casándose el 2 de marzo de 1969, con la aragonesa Azucena Cigüela, en el Monasterio de Piedra (Zaragoza).

Fruto de ese matrimonio nacerían cuatro hijos y cinco nietos.

Vida Social:

A lo largo de su vida Fernando tuvo un profundo sentimiento social.

Participó liderando junto a su esposa la ONG Nuevo Futuro en Cádiz (1990-1999), con el fín de atender a niños en situación de emergencia social y dotarles de alojamiento, alimentación y educación. Con el objetivo de obtener la financiación necesaria para atender a los más de 45 niños organizaron el Rastrillo, que rápidamente supuso una cita ineludible del verano gaditano.  

En 1995 fundaría junto a José Ruiz Marchante y Gianni Campo Mosena la Asociación "Reyes Magos de Cádiz" cuya finalidad era evitar que hubiese niños que careciesen de juguetes en esa noche tan especial.

Durante cinco años (2007-2011) colaboró con la Asociación "Vírgen de Valvanuz" para reunir dinero con rastrillos solidarios con los que financiarían el comedor social de la Asociación y la edificación de un hogar de acogida de niños desamparados en Encarnación, Paraguay.

Durante 47 años, suministró alimentos al Convento de las Carmelitas Descalzas de Sanlúcar de Barrameda, necesarios para cubrir las necesidades de las monjas Carmelitas y sus feligreses más desfavorecidos. En los últimos años, en colaboracion con el Banco de Alimentos.

Fruto de su fe, colaboró en distintas épocas de su vida con la Iglesia católica. Durante su etapa de estudiante fue hermano fundador de la Cofradía del Caído y finalizó sus días siendo miembro de la Venerable Hermandad de La Esclavitud del Santísimo, de la parroquia de San Antonio, de la que fue activo colaborador.

Perteneció al Consejo Social de la Universidad de Cádiz durante varios mandatos, donde desde la vocalía trato desinteresadamente de participar en el progreso educativo de la ciudad.

Vida Profesional:

En marzo de 1973 Fernando Delgado Lallemand abrió el laboratorio de análisis clínicos. Pero ese no fue el principio de su dilatada carrera.

Años atrás empezó a aprender el oficio gracias a los consejos de su mentor, su tío Alejandro Lallemand Carpio, médico que siguió la tradición sanitaria familiar cuya historia se remonta a su tatarabuelo, el Dr. Alejandro Lallemand Lemos, un heroico médico de la Armada.

Durante los 41 años que dirigió el laboratorio atendió a más de 600.000 pacientes, cifra que multiplica por 5 la población de Cádiz.

Abrió distintas sucursales del laboratorio en el casco histórico de Cádiz y en otras poblaciones como el Puerto de Santa María o Algeciras. 

Generó numerosos puestos de trabajo y colaboró con la Universidad en la formación en prácticas de numerosos estudiantes.

Formó parte de la directiva del Excmo. Cólegio Médico de Cádiz en la vocalía en defensa de la medicina privada y fue Vocal Regional en representación de dicho Colegio.

Más allá de su faceta sanitaria, la inquietud emprendedora de Fernando le llevó a embarcarse en diversos proyectos, alguno de los cuáles gozó del cariñoso reconocimiento de los gaditanos.

Se inició en el mundo de la hostelería junto a su esposa Susi inaugurando la Cafetería Bosai, en la calle Brasil, en 1984. Esta cafetería de repostería exclusiva y trato delicado fue el germen de las tertulias culturales que envolvieron la vida del matrimonio Delgado Cigüela.

Posteriormente, continuó su aventura hostelera con la inauguración del restaurante La Montera en 1987. Tras la profunda restauración del abandonado palacete de la calle Veedor, Fernando y Susi abrieron sus puertas, llevando la alta cocina al entonces olvidado barrio del Mentidero.

Distintas circunstancias llevaron al cierre de su etapa hostelera en 1989, año en el que el matrimonio decidió centrar sus esfuerzos en la rama sanitaria y solidaria de sus vidas.

En 2001 obtuvo desde ASISA el VI Premio Dr. Antonio Rafael Rodríguez Moragues, en "reconocimiento de su labor profesional y humanitaria", en parte gracias al servicio que prestó desinteresadamente a los ciudadanos que requerían análisis tras el incendio que asoló el Hospital Puerta del Mar.

Fernando Delgado Lallemand obtuvo en 2015 el 1er Premio Medicina Gaditana, concedido por el Colegio Médico Gaditano, reconociéndole "su labor en el ámbito e la Medicina y por representar los valores de profesionalidad, compromiso, espiritu de servicio y liderazgo, así como su entrega en beneficio de la mejora de la profesión".

Fernando Delgado Lallemand:

Fernando fue un hombre ilustrado, respetuoso con todas las creencias e ideas, demócrata cuya vida se basaba en valores como el humanismo, el progreso, la razón y la libre voluntad. Optimista y emprendedor por naturaleza, tenía un sentido del humor inteligente e irónico. Campechano y exquisito, sensible y divertido. De corazón generoso y solidario, especialmente con aquellos más débiles, los niños. 

Amante de las artes en general y de la música en particular, disfrutaba tanto de un soneto de Mozart como de unas alegrías de mariana Cornejo, de una canción de Frank Sinatra o con una de Bob Marley. Disfrutaba con un buen libro o en una exposición de pintura ya fuese de arte clásico o de vanguardia.

Su afición a la fotografía le impulsó a exponer sus obras en distintas ocasiones, llegándose a aventurar en la publicación del libro "El Cielo en Cadiz" y de otros títulos en colaboración con otros artistas.

Enamorado del mundo, viajaba siempre que podía, y cuando no podía viajar ahí estaba internet. Como él decía "el mundo entero está a tu alcance en tu propia casa".

Amigo de sus amigos, padre ejemplar y marido enamorado, Fernando fue sobre todo un buen hombre.