Programación
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Presentación

Buenas tardes. Querida familia y amigos, gracias por estar aquí. Gracias a la Directiva del Casino por acoger esta iniciativa con tanto cariño y permitir que estemos en este maravilloso lugar al que tan vinculado estuvo Fernando. Nos enorgullece que esta Institución nos considere un acto cultural propio.

Cuando murió Fernando de forma tan inesperada, caí en un estado de desesperación, de abatimiento, un dolor tan insufrible que no encontraba fuerzas para cargar con él.

Esa angustia y esa pena constante solo encontraba consuelo en el cariño, en la afectuosa compañía de la gente que nos quería, el abrazo cálido de un corazón amigo que me comprendía y dejaba que mis lágrimas se derramaran.

La sensación de su ausencia se me hacía irrespirable y me parecía que a partir de entonces mi vida carecía de aliciente, que ya nunca volvería a tener ilusiones. El cariño de mis hijos y la familia, su propio dolor, fueron poco a poco abriéndose paso y me esforcé en superar ese estado de postración.

Por eso, cuando una gran amiga, Inmaculada, le propuso a mis hijos hacer algo para guardar la memoria de Fernando, fue como si una luz me iluminara. Pensé que, aunque mi pena será eterna , no tenía derecho a trasmitirla a los que me querían, pues ya tenían ellos la suya, y acogí con esperanza esta propuesta.

Todos los que hoy estáis aquí conocíais a Fernando, su optimismo, como veía la vida, sacando lo mejor de ella, su alegría y sentido del humor y sobre todo con un sentido de la amistad muy profundo.

También conocíais su espíritu solidario, no se mostraba indiferente ante problemas y situaciones de necesidad. Ese sentido de amistad y solidaridad es el que queremos que nos guíe en este proyecto.

Le hemos dado el nombre de Tertulia Dr. Fernando Delgado Lallemand. Tertulia porque a él le gustaban, conversar, cambiar opiniones, estar con amigos. Hoy lloraría de emoción de ver a tantos aquí.

A lo largo de nuestra dilatada vida juntos, tuvimos ocasión de organizar este tipo de reuniones. Primero en Bonsay, germen de la que iniciaríamos en nuestro hogar de la calle Veedor. Allí se hizo mayor, se consolidó y disfrutamos muchos años de esos encuentros. Allí se fraguaron grandes amistades, que perduran, allí se planificaron viajes, de los que guardamos un recuerdo imborrable, se apoyaron proyectos solidarios realmente interesantes, se participó en un concurso del Colegio de Arquitectos con un proyecto para la mejora de las comunicaciones de Cádiz, del cual algunas propuestas fueron aceptadas. Ese proyecto constituyo una labor conjunta, todos participamos aportando nuestra opinión y nos alegramos cuando fue seleccionado. Quiero decir con esto que algo que se consigue entre todos crea vínculos.

Esa unión, ese vínculo, se consiguió gracias al tesón, al gran poder de convocatoria que tenía, a su generosidad y sentido de la amistad, a su curiosidad innata, a su interés por las personas.

Ese interés que le ponía a todo, lo llevó a participar en gran cantidad de proyectos sociales, empresariales, algunos fallidos pero que no le hicieron desfallecer.

En el desarrollo de su profesión, es en el que Fernando sobresalió por su humanidad. La Medicina para él era un sacerdocio y toda su larga trayectoria, fue un cúmulo de situaciones en las que sufría cuando tenía de dar una mala noticia y satisfacción por el trabajo realizado. El laboratorio era un lugar común para amigos y pacientes que acudían a él. Nunca dejó de atender a nadie y les dedicaba todo el tiempo que necesitaran. Hoy día en que todo va tan rápido, no hay tiempo para nadie. El siempre se negó a aceptar esto. El paciente era lo primero y así se lo reconocieron en los premios que le otorgaron , el último el 30 de octubre, el Colegio Médico de Cádiz, en el primer año que concede el premio PREMIOS MEDICINA GADITANA en reconocimiento a su labor en el ámbito de la medicina y por representar los valores de profesionalidad, competencia, compromiso, espíritu de servicio y liderazgo, así como su entrega en beneficio de la mejora de la profesión.

Ese día fue muy feliz y se sintió orgulloso de que sus compañeros le concedieran ese hermoso galardón. Fue un buen colofón a toda su vida. Yo les agradezco de todo corazón ese premio, el cariño y respeto que se le demostró, lo contentos que todos estábamos y que nada hacía presagiar lo que acontecería dos meses después.

Todo el interés y preocupación que sentía por su trabajo contrastaba con el poco aprecio que le tenía a las cosas materiales. Quizá porque, como todos de su profesión, había visto la muerte cerca, no tenía miedo a morir. Quizá porque de alguna forma pensaba que no tenía mucho tiempo, decía que estaba "en territorio comanche".

En esta tertulia me gustaría se le recordara como era él, recordar los momentos agradables que nos hizo pasar con sus chistes, sus comentarios jocosos, a veces, era bastante quemasangre. Pero todo ello constituía su singular personalidad. Se dice que "LO QUE NO SE CONVIERTE EN RECUERDO,NO FUE" y él sí que fue, fue importante para muchos de nosotros, ya que nos quiso y procuró hacernos la vida más agradable. Vuestro cariño, se la hizo a él, más rica y feliz. El no sabía vivir sin sus amigos y esta tertulia que nace con su nombre puede ser un punto de encuentro de unos con otros y todos con su recuerdo.

En nosotros está que perdure, que cada día sea mejor y, en la medida que así sea, mayor será nuestra satisfacción. Yo intentaré, junto con mis hijos conservar este espíritu, trabajar con entusiasmo y si seguimos teniendo el cariño y la colaboración que estáis demostrando, a buen seguro que nos sucederán nuestros hijos. La unión, la amistad y la solidaridad son valores que deben permanecer por encima de todo. Que así sea.

Gracias por dejarme expresar mis sentimientos. Todos los que hemos perdido seres queridos tenemos necesidad de llorarlos, de guardar luto, a veces en la ropa que expresa esa falta de alegría, de luminosidad, pero con seguridad todos en el corazón. Poco a poco se irá suavizando ese dolor y para ello necesitamos el apoyo de las personas que nos quieren.

Estoy segura que a partir de ahora para mí va a ser más fácil, porque la cita que cada mes tendremos me animará a trabajar en este empeño.

Para llegar este momento, hemos tenido que pedir ayuda a muchas personas. Primero a todos vosotros para que nos hicierais llegar vuestros correos, a mis amigos, a los cuales Fernando y yo hemos admirado por sus conocimientos que nos han enriquecido. Ellos son los que mes tras mes nos irán ilustrando, adentrándonos en temas de interés histórico, artístico, lúdico... siempre de forma generosa, sin otro interés que el de dar contenido a esta tertulia. Nuestro agradecimiento será eterno.

La elección del donde era muy importante. Debía ser un lugar donde Fernando hubiera sido feliz, donde hubiera pasado parte de su vida y no podía ser otro que esta casa. Su acogida ha venido a darnos la razón y aquí estamos en estos magníficos salones, llenos de historia y cultura.

El tema elegido para iniciar estar tertulias, pensamos que podría ser algo que Fernando hubiera querido, que hubiera disfrutado con ello y desde luego si lo fue. La fotografía constituyo un hobby que llegó a convertirse con el tiempo en una verdadera pasión. Fotografió a esta Ciudad desde tierra, mar y aire. Desde el alquiler de un helicóptero, barcos de amigos, torres, callejuelas, playas...nada se le oponía. También en los viajes que realizábamos iba siempre pertrechado de cámaras, vídeos.. algunos tan pesados que algunos de los que estamos aquí, tenemos recuerdo de las marcas en los hombros de lo que pesaban. Eran los comienzos y siguió a través de los años. Últimamente con el móvil y, finalmente nos tenía encantadas a mis amigas y a mí con los arreglitos que nos hacía con el photoshop y los montajes. Realmente era tan alegre que encontraba diversión en casi todas las cosas.

Pues bien, en Cádiz tenemos a un amigo que tiene la misma afición por este arte y como es un gran amigo, le hemos pedido que hoy esté aquí, exponiéndonos sus maravillosas fotografías.

Este gran amigo es Hans Josef Artz. Hace mucho tiempo que nos conocemos, nos vemos casi cada día, porque compartimos el mismo espacio: La calle Ancha. En este tramo hemos entablado verdaderas charlas sobre todo tipo de temas y siempre me ha admirado su cultura, su bonhomía, su tolerancia, no exenta de crítica. Hans es un humanista, un erudito . Es un placer escucharlo hablar de música, clásica. Ópera...de pintura desde los primitivos flamencos hasta las últimas tendencias. Conoce todos los grandes museos de Europa, los grandes maestros de la pintura y la escultura y sus obras. El también pinta, aunque como es tan modesto no hable nunca de ello, pero es magnífico acuarelista y a carboncillo.

En historia le interesa cualquier época y demuestra tales conocimientos que le hacen ser un contertulio imprescindible. La arqueología también encuentra en él un entendido y conoce todos los yacimientos arqueológicos de la provincia. Esto lo sé porque un arqueólogo, que tendremos ocasión de ver aquí, me lo ha comentado .

Ha desempeñado un papel fundamental en el Ateneo, con dedicación y sin otro interés que el de ser útil. Por eso le entregaron en la entrañable y docta institución LA MEDALLA DE ORO DEL ATENEO. Creo que de forma merecidísima.

Tuvo la suerte de compartir su vida con su querida Duli, que nos dejó en junio y que coincidió con Fernando en el hospital. Duli mujer generosa y solidaria fue un puntal fundamental para nosotros en todo lo que organizábamos, siempre dispuesta a colaborar sin exigencia ninguna. Le tenía un cariño enorme a Fernando y hoy quiero recordarla con agradecimiento y cariño.

Estoy segura de que van a disfrutar con las imágenes que Hans nos va a exponer.

Muchas gracias.