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Mi Cádiz:

Sobre la Historia pequeña de Cádiz. Sus crónicas anécdotas y reflexiones. 

Julio Molina Font, autor de la trilogía "La pequeña historia de Cádiz", obra a la que Antonio Burgos califica como "una biblia de gaditanía", además de otros títulos que hacen referencia a costumbres de Cádiz.

Julio es un contador de historias locales, de costumbres que hace recibir la memoria colectiva de la ciudadanía y que nos ofrece una mirada nostálgica de esa ciudad amable que pervive en el recuerdo,

A lo largo de una hora, después de algún problemilla técnico, va desgranando una serie de imágenes de acontecimientos, lugares y personas , con sus historias anécdotas y chascarrillos que hicieron la delicia de los tertulianos.

La música que acompañó la exposición de imágenes, hicieron recordar esos guateques en las azoteas y otros lugares de encuentro y que todo el mundo reconocía. Los grupos musicales que nacieron en la ciudad, los bailes en el Naútico, en el Cortijo de los Rosales... verdadero encuentro de los mejores artistas de la época.

El trolebús de dos pisos,las colas para subirse, los vestidos de la época, la playa y su renovación desde los años 50 hasta que se construyó el actual paseo marítimo.

El antiguo Parador, el Hotel Playa, en fin una ciudad bastante diferente a la actual no sólo su fisonomía sino que es una repaso a la evolución de la sociedad, que es impresionante. Sin esos referentes es muy difícil ver el cambio tan radical que ha dado la ciudad y España entera, pues también nos ofreció vídeos y fotos de los principales acontecimientos de esos años.

La explosión del 47, ampliamente comentada por el locutor Matías Prat en el NODO (anacrónico totalmente, con su musiquita característica) y que en esas espeluznantes imágenes nos llevan a esa catástrofe que pudo haber hecho desaparecer la ciudad y que esas preciosas Puertas de Tierra salvaron.

La llegada de la democracia a la muerte de Franco, la legalización del Partido Comunista, el golpe de Estado del 81... en fin acontecimientos que marcaron una época y que Julio nos ha traído al recuerdo, sobre todo a los que ya tenemos una edad. Para los jóvenes también ha sido una buena clase de historia, ya que rara vez tienen ocasión de ver como vivían sus padres y abuelos.

Por todo ello, gracias.